Para integrar el sensus fidei, la co-gobernanza y la gestión de consensos y disensos en la toma de decisiones eclesiales, es necesario articular la dimensión teológica del Pueblo de Dios con el discernimiento comunitario y la participación, es decir, se requiere un cambio de actitud donde la escucha del Espíritu Santo y de todos los participantes, es importante, recoje el sentir de todos para tomar decisiones. La co-gobernanza requiere de la corresponsabilidad, donde la autoridad es un servicio de coordinación. La gestión de consensos y disensos, buscar el bien común (consensos) y comprender que las diferencias pueden estar presentes y deben atenderse (disensos) mediante le diálogo y las discusiones que permitan el discernimiento.
Estas dinámicas sinodales pueden implementarse y fortalecerse en diferentes niveles de la vida de la Iglesia: en la parroquia en su consejo y sus asambleas anuales, en los consejos vicariales en sus sesiones de acompañamiento a las parroquias, en la diócesis con sus asambleas. Para poner en práctica estas dinámicas sinodales se requiere que las estructuras experimenten una conversión espiritual, la conversión debe ser de todos y también un cambio no solo en la actitud de los particpantes, sino también.
La pregunta clave aquí es ¿cuánto tiempo puede llevarles a las iglesias locales la implemnetacion de estas dinámicas sinodales?¿puede ser a un mismo ritmo?